martes, 9 de marzo de 2010

La triste vida de la mascota sobaquera de los islamistas, disfrazado de "corresponsal"

¿Por dónde empezar con este cínico?. Apartheid… Este tipo ha tenido que estar alguna vez en un hospital israelí, donde médicos y enfermeras de cualquier religión y étnia tratan a pacientes de todos los orígenes por igual… incluidos los palestinos que van allí a curarse sin ser ciudadanos israelíes, porque el dinero que la UE le dio a la Autoridad Palestina para que construyeran hospitales se lo han fundido en putas.

No, no verás a Espinosa escribir nada de eso. Ni, por ejemplo, y hablando de apartheid, contar que te pasaría si fueras paseando con una simple kipá por cualquier barrio de cualquier país musulmán. Y me refiero desde el "moderado" Marruecos a Irán.

Nos habla Espinosa de un kum-ba-ya de niños pijos con kefyia en universidades que no los ponen a estudiar. Y, al final, por mucho ruido que armen, caben todos en un taxi... En un taxi lleno de racistas. Repetimos: la judeofobia moderna se emboza tras las tres Ds del anti-israelismo: Deslegitimación, Demonización y Doble rasero. El sarcasmo de anti-semitas acusando de apartheid.
Pues nada, que disfrute Espinosa su miserable vida de anti-semita con sus amigos barbudos de Hizbullah en Líbano, sus juergüecillas con los mullahs en Qom. Que masque su rencor todos los días entre perros rabiosos. Los del "apartheid", judíos, cristianos, árabes y no-adscritos, nos lo seguiremos pasando de miedo en la playas de Tel Aviv.