lunes, 28 de diciembre de 2009

Oriente Próximo se seca (la escasez de agua compite con el desdén por iniciativas para mejorar la vida de sus habitantes)

Hay muchos modos de desinformar. Por ejemplo, omitiendo la única excepción obvia al gran desierto técnico y científico que es Oriente Medio: Israel. ¡Uy, que olvido tan tonto, Srta. Prieto!.

Israel es quizá la primera potencia mundial en tecnologías del agua para uso uso humano y pionera mundial en el aprovechamiento agrícola. Se lo dice un servidor, que ha visto desde su infancia peregrinaciones de expertos murcianos a aprender de los israelíes (no creo que vieran en el Negev a nadie de la cuenca del Ebro, ni de la del Tajo, pero eso es otra historia).

Por eso, junto a los paisajes desolados de sus vecinos (¿será por dinero?), Israel exporta a medio mundo productos agrícolas. Algo que podría haber sacado de la penuria a los gazatíes si no hubieran destruido muchos de los invernaderos que les dejaron los israelíes tras su evacuación. Prefirieron invertir en cohetes Qasam para celebrar la oportunidad malgastada de buenas relaciones con sus vecinos, a la vez que lloriqueaban y ponían la mano a ver qué caía de los bobos de los gobiernos occidentales y las ONGs a sueldo.

Ni una mención al respecto de la intrépida reportera.

¿Puedo sugerir, de paso, una colecta navideña para un diccionario, para que la plumilla aprenda que carestía no es sinónimo de déficit o escasez?

Pues eso. Una más.